Demasiado tarde para muchas cosas, insólito, los días pasaron rápido y veloces. Sentado en mi escritorio, seguía esperando a tu lado, escuchando esas voces de aliento y regazo a bonito lugar, a tierno espacio de ligero viento que abraza mis tiempos, pienso. Entonces, llegaste pronto; quizás la próxima vez todo será diferente, me susurraste al oído, y entre nosotros más música donde bailar durante toda la noche, durante toda la vida, o eso creo, mientras camino por ese paso que me da recuerdos, besos y algún que otro fracaso.
R. Casadesús
